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29 Enero 2009
86 días. Varios aviones. Bastantes despedidas, distintos reencuentros y más redespedidas. Demasiado alcohol. Algunos kilos de más. Varias noches en vela. Pellizquito de nostalgia. Mucha ilusión. Algunos caprichos. Todas las risas. Dos ciudades en oferta. Mil dudas.
Y, al final, una decisión, un contrato, un visado que no llegaba y un billete de avión. Hoy, 29 de enero, las mariposas que empezaron a sudar tinta china hace poco más de un año repiten la migración.
Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, pero Jungla de Cristal II es un peliculón y El Padrino II le da sopas con honda a su primogénita. Eso por no hablar de la evidente mejora entre la nerviosa primera vez y la repetició de una noche loca con una exnovia. ¿Lo ven? Si es que todo son ventajas.
En fin, que Beijing 2009 al acecho. Lo podrán seguir sólo en las mejores pantallas (de ordenador). A todo eso, tendré que cambiar el subtítulo del chiringuito, aún a mi pesar. Cosas de las canas. Nos leemos.

servido por tintachina
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4 Noviembre 2008
No debe ser tan sólido el vínculo cuando la lista de amigos perdidos es siempre mayor que la de amigos conservados
Hay veces que Pekín parece un erial. Es complicado de entender, así que un ejemplo puede explicarlo: basta con tener un móvil cerca. Bueno, rectifico: basta con tener un móvil cerca, llegar a una ciudad en plena fiebre preolímpica y decidir quedarte no sólo a la resaca post-olímpica, sino también cuando toca fregar los platos tras la fiesta.
Empecemos. Se enciende el aparato. Se teclea "Agenda", apretando posteriormente "Select". Con la A aparece Alberto, que vino unos días a retratar los Juegos Olímpicos y regresó a España. También Amaury, un francés que se tuvo que ir antes de hora porque los amables funcionarios del Buró de Seguridad Pública chino no le renovaban el visado. Borja lidera la B, con un improvisado partido de futbol y la invitación para ir a la competición olímpica de voley-playa como grandes recuerdos de su fugaz Pekín. En la C, Carmen, de Pekin a Santiago pasando por Mallorca; con la D, Diana, que a saber dónde está. E, F, G, H, I, e ir sumando. Los hay en la J, en la K, en la L, M, N. Falta la Ñ, que por aquí no se estila mucho. Repasando datos, van pasando hijos de Mao e hijos de Putin, hijos del sushi, de la pizza y de la paella, hijos de la Volskwagen y de la Renault, y hasta hijos de la gran chingada, o de la concha de (su) madre. El último de la lista, empezando por la Y, es un tal "yo", de los momentos tristes en qué no sabía mi número y lo iba enseñando cual autista sordomudo.
En total, más de la mitad de los contactos que guarda mi lamentable móvil chino -el modelo más barato que había, para qué negarlo- ya no son útiles. Gente que, por mil razones, ya no coge la bicicleta por Pekín. Se cansaron, los echaron o nunca pensaron quedarse.
Quizás debería plantearme empezar a borrar nombres. No creo que la mayoría regresen en 2009.
servido por tintachina
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26 Octubre 2008
Hola. Esto vuelve, y espero que para quedarse. La constancia nunca ha sido la principal virtud del escribiente y había demasiadas cosas en las que pensar. En fin. En un mes y poco -lo que hace desde la última entrada- me ha dado tiempo de despedir a mucha gente, de cumplir dos docenas de años, de viajar a algunos lugares más, de comer cochinillo en Pekín, de empezar a pensar en ponerme anorak y varias tonterías más. Entre ellas, también decidir mi futuro.
Suena grandilocuente y, para qué negarlo, lo es. ¿Qué carajo importa el futuro de uno entre 7.000 millones de puntos en el mundo? Pues oigan, humildemente, a mi importa, ni que sea para saber dónde voy a dormir, qué idioma hablar al despertar o si el Barça va a seguir jugando de madrugada. Si rebuscan en el archivo, el primer día, escribiendo desde Barcelona, hablaba de mariposas en el estómago. En una migración digna de récord, los insectos llegaron hace poco a China para ver como iba la cosa.
Tras convivir unas semanas conmigo y darme la brasa 'non stop', partieron hace unos días en busca de otro estómago al que molestar, porque el del que aquí suscribe ya está curado de espanto, después de tanto arroz, fideos y salsa de soja.
Así que nada, simplemente exponer que en 2009 seguiré sudando tinta, china para más señas. Los tres lectores habituales de este blog se merecían ser de los primeros a saberlo, ni que sea por la paciencia y la compasión mostrada. Espero que poco a poco vayan regresando al chiringuito, que reabre sus puertas, con lo mejor y lo peor (sobre todo lo peor) de China.
servido por tintachina
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3 Agosto 2008
Nanjing será recordada como la ciudad en que la lluvia es capaz de caer durante más de 72 horas seguidas. Una ciudad en la que comí peor que nunca, en la que apenas salí y dónde, sin embargo, fui razonablemente-muy feliz. Será la urbe de cielo gris eterno y gente que no habla apenas inglés, el lugar de los voluntarios voluntariosos y asombrados. Allá se quedan no menos de 30 cámaras fotográficas y libretas autografiadas con mi recuerdo, por el simple hecho de tener los ojos verdes y almendrados y el pelo medio rizado. Hasta un ramo de flores recibí, oigan. También será el lugar en el que los supermercados tienen peceras con víboras, ranas y tortugas, todo vivo, para que puedas escoger qué exquisita cena exótica deseas. Y finalmente, se tratará de un sitio dónde cumplí un sueño que tenía de muy pequeñito, cuando los duendes me obligaban a escribir alineaciones de fútbol y baloncesto.
Nanjing será la ciudad en que uno pregunta, medio ahogado entre cien chinos "Manu, ¿tienes un minuto para charlar?" y Ginóbili mira treinta centímetros abajo y asiente. Un lugar en el que un jugador de la NBA -Fabricio Oberto, gran tipo- te guiña un ojo en el calentamiento y sonríe "¿Todo bien?" y en el que Luis Scola, que antes tampoco fue santo de mi devoción, responde con invariables monosílabos "Sí, no, quizás". Un sitio extraño, en primera fila del parquet, en el que hasta un Irán-Serbia es bonito.
Escribo este post desde las alturas, más arriba que nunca. No por el ánimo -Pekín es ahora mismo, sinónimo de horario laboral interminable, calor infernal y estrés máximo- sino por una cuestión puramente física: estoy sentado en un avión. Gozo del privlegio de viajar junto a la ventana, con dos butacas vacías a mi lado, a pesar de que el avión va lleno hasta la bandera de hijos de Mao. Ser occidental a veces tiene ventajas: las aerolíneas chinas, en el mejor estilo del estado de Alabama el siglo pasado, junta a los extranjeros en una fila separada del común de los pasajeros y en este vuelo sólo hay un tipo que no habla mandarín. ¿Adivinan quien?
La cuestión es que el avión ya vuela y cruzó la tornenta, elevándose por entre las nubes. Eso hace que el cielo sea tan azul que duelen los ojos. Tan azul, por otro lado, como debería ser. Pero en China hay muchas cosas que no son como deberían ser, el color del cielo entre ellas. Por eso, por nostalgia del azul mediterráneo -o azul vaquero, que leí por allí-, el de los días de playa, el de las postales, el del verano, el que hace mucho que no veo, permitirán que les abandone aquí para proceder a mirar el cielo. Tanto gusto.
servido por tintachina
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15 Julio 2008
La falta de tiempo quizás es la peor de las excusas. Pero, en esta ocasión y sin que sirva de precedente, es la única. Créanme que no es fácil pasear por Beijing a dos tipos a los que consideras amigos y salir indemne. No es el estilo de la casa entrar en detalles, pero baste decir que el ritmo es agotador. Los muchachos llegaron con las pilas cargadas y encuentro pocos respiros para atender el chiringuito coctelero. Confío que me entiendan y se apiaden de mí.
Ahora mismo escribo esta entrada en un estado razonablemente ebrio. Me escapé a hurtadillas del antro infecto en que algún descerebrado (no miro a nadie) había decidido lanzar la noche del martes. Tecleo a oscuras y con evidentes problemas. No me tengan en cuenta faltas de ortografía y dislexias varias. En fin.
Entre medias, me dio tiempo de visitar Shanghai (enorme ciudad) y Suxhou (no pierdan el tiempo jamás en ese lugar) y regresar a Beijing. Faltan 23 días para los Juegos Olímpicos y yo con lo puesto. A causa de la visita de estos individuos a los que -insisto- considero amigos, no tengo más remedio que repetir rutas turísticas a mansalva. Tiananmen, mercado de los escorpiones que se comen, mercado de las falsificaciones que se compran, Palacio de Verano y, oh sorpresa, a escalar de nuevo la puñetera Gran Muralla.
¿Cosas positivas? Ellos. Con todo lo que comporta: sus enormes virtudes y sus olvidados defectos. ¿Perdón? No, no, no es error. No hay nada como reencontrar a amigos para recordar sus fallos. Tal vez sea mi carácter, excesivamente pesimista e idolatrador de las distancias. Echaba de menos a mis amigos. Mucho. Y una vez los tengo aquí, no puedo dejar de caer en sus insignificantes tachas. Olvidé que las tenían y el golpe de realidad es jodido: tus amigos son tan imperfectos como tu. Mierda.
"Siempre he sospechado que la amistad está sobrevalorada. Como los estudios universitarios, la muerta o las pollas largas". David Trueba, maestro, empieza así la novela definitiva. "Los seres humanos elevamos ciertos tópicos a las alturas para esquivar la poca importancia de nuestras vidas". Vaya. La segunda en la frente. Tanto mitificar Barcelona para darte cuenta que sigue siendo imperfecta. ¿O quizás sería mejor decir "deliciosamente imperfecta"? No sé. Estoy borracho y tengo sueño. Quería escribir que echo de menos la versión idealizada de mis amigos, pero que me encanta reirme con la modalidad imperfecta de ellos que aterrizó en Beijing. Y cuando se vayan, les diré adiós con el corazón en un puño. Malditos hijosdemordor, qué grandes son.
servido por tintachina
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23 Junio 2008
El blog está bajo minimos. Una innegable pereza vital y el hecho de haber andado más kilómetros en tres días que en el casi medio año que llevaba en Pekín (visitas turísticas obligan) lo mantienen en estado semicomatoso. Vive, respira, pero se mueve poco. En fin.
En parte -sólo en parte- la poca actividad se debe al destarote horario que llevo. Irme a dormir tarde es un placer enorme, pero la Eurocopa me lleva por el camino de la amargura. Señor, perdóname porque he pecado. "Me gusta el fútbol / los domingos por la tarde / es la mayoooor / de mis aficiones", que reza el soneto. Pues eso. Cambien domingos por la tarde por cualquier madrugada de junio en Pekín y encontrarán respuesta al imparable aumento de mis ojeras. Los partidos son a una hora nada razonable (02.45 am) y las prórrogas y penaltis concluyen pasadas las 5.30 de la mañana, con el día ya levantado y los hijos de Mao apresurándose para no llegar tarde a la primera sesión de tai-chi en los parques de Pekín. Me echo a dormir cuando el vecino ya tiene la taladradora en la mano, dispuesta a perforar mis sienes con la onda expansiva de la puñetera redecoración de su hogar. Así no hay quien viva. Algo más que hastiado, me lio a zapatear encima del parqué de mi habitación en una imitación pobre pero efectiva de Fred Astaire, hasta que el chino para, temeroso de que se le caiga el techo encima junto con un becario ojeroso.
Sin embargo, aquí me tienen, hoy también. Esta noche no rueda la pelotita, pero vuelve a ser tarde. Las horas invertidas -me niego a calificarlas de perdidas- que nunca se perdonan. El placer masoquista de acostarse tarde, de ganarle minutos al sueño. Ora una película, ora unos videos tontos de youtube, ora un paseo bloguero. Mañana por la mañana, cuando suene el despertador me acordaré de este post. Eso si antes el vecino no insiste en dinamitar la razonable convivencia vecinal, en cuyo caso no descarto zapatearle el rostro, mutando de Fred Astaire a Bruce Lee. Buenas noches tengan.
servido por tintachina
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15 Junio 2008
La frustración, en Pekín, también existe. Viene en forma de chinadas y también se materializa como un concierto imposible. ¿Perdón? Sí, ya lo sé, la introducción es algo críptica. Disculpen. Es que hoy me apetece escribir de un tema que no es estríctamente chino y estaba intentando (con poco éxito, añado) colarlo como una materia importante de análisis. Fracasé, una vez más. En fin.
Les hablaba de la frustración. En China hay millones de situaciones y momentos frustrantes. Por ejemplo, intentarle explicar a un hijo de Mao que blande unas contundentes tijeras en la mano como quieres que te corte el pelo. Y fracasar estrepitosamente, claro está. También puedes intentar llamar a cualquier organismo oficial para qué te aclaren una información que han dado ellos mismos. Y naufragar solemnemente.
Son casos verídicos, pero la frustración que me ocupa es, si quieren, más mundana, más infantil, más lamentable y, por tanto, más placentera. Un desengaño fruto de las casualidades y de las circunstancias. A lo que iba. Una sucesión de hechos:
Coldplay es un grupo de música británico. Coldplay ha sacado tres discos, a cual mejor. Los chicos de Coldplay se llevan a matar. Para salvarse, contratan a Brian Eno, el productor de U2, con el objetivo de que les renueve el invento. Eno le dice a Coldplay que pruebe y ensaye. En una de ésas, Coldplay graba a escondidas en Barcelona algunas de sus canciones. Les gusta el lugar y toman unas cervecitas en el Born, como es preceptivo.
Coldplay saca nuevo disco, con el sucinto y sugerente título de "Viva la vida or death and all his friends", que sale a la venta esta semana. Lo estrenan en Londres, que para algo son de allí. Como quedaron tan contentos con las cañas de mi ciudad y para hacerme sentir mal, el segundo concierto lo montan en plan amiguetes el martes 17 de junio en Barcelona. Luego empiezan la gira por Europa y USA. Pasarán otra vez por Barcelona y por Madrid, para regodearse en mi desgracia. Bien. Después irán a grandes metrópolis terrícolas como Amberes, Pemberton y Mannheim. Bueno. ¿Hola? ¿Sabéis que existe Asia? Sí, lo saben, pero China no les acaba de gustar. Sólo visitarán Japón. Algo es algo. Será un dineral pero valdrá la pena ¿Cuándo? El 9 y 10 de agosto. Guai. Los putos 9 y 10 de agosto son el segundo y el tercer día de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, quizás la cita más importante de la China moderna. ¿Más tarde quizás? Tampoco. Luego se vuelven a las islas hasta 2009, que como en casa no se come en ningún lado, aunque sea un puñetero 'kidney pie' inglés.
El disco está muy bien, demasiado bien, y se puede escuchar enterito y gratis aquí, lo que es un detallazo de Chris Martin y amigos. Pero eso se llama frustración.
PD: Agradezco enormemente al señor Coctelera que me deje montar el chiringuito en la ídem y no me ponga ninguna pega. Agradezco todavía más que cite y destaque en público una entrada mía de hace unos días. Lo que ya sería brutal es que escribiera mi nombre bien. Es Guillem, la e sin tilde y con m final. A mi señora madre le haría mucha ilusión.
servido por tintachina
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1 Junio 2008
Normalmente, es de las pocas secciones de los periódicos que me salto a la torera. Pero el otro día, recibí un enlace de uno que hay colgado en internet y no pude evitar fijar mi atención. Concretamente, éste:
400 € - Habitación en Diagonal-Paseo de Gracia / Room in the very centre (Gràcia)
¿Quiéres vivir en Diagonal con Paseo de Gracia? Si te gusta la zona estamos buscando un nuevo compañer@ para entrar a vivir a partir del 14 de junio. Más de 150 metros cuadrados, cuatro habitaciones, dos cuartos de baño, lavadora, cocina totalmente equipada, sistema de audio y vídeo e Internet de banda ancha (20Mb) vía WiFi. A un minuto de la estación de metro de Diagonal (L3). La habitación disponible es un cuarto de 15 m2 con armario grande, escritorio, tv y cama de matrimonio. Además dispone de un amplio balcón a la calle peatonal –tal y como se puede ver en la fotografía. Somos tres amigos de Barcelona: dos periodistas y un músico...
¿Saben por qué? Porque eso es mi casa y ésa, mi habitación en Barcelona. El cuartucho que me vio dormir -y cosas peores- durante casi 400 días. Y cuando miré el anuncio, el estómago me hizo un 'looping' y se me quedó cara de tonto durante el rato largo. Mis cuatro paredes, fortaleza inexpugnable, y la cama que soportó tantas noches insómnicas con la mente imaginando China, están en el mercado. Como Ronaldinho, pero sin devaluación.
No voy a negar que me puse algo tierno. Había interiorizado que mi sitio iba a ser ocupado temporalmente, pero sin visualizarlo. Y tardé en verlo cinco meses. Hasta ayer. Son esos golpeos inesperados de realidad. Como cuando te das cuenta que la novia que tu creías eterna te la pegacon el butanero y lo sabe todo el mundo menos tú.
Sin embargo, permítanme poner una nota de esperanza entre tanta nostalgia. Me jodió, aunque más por el recuerdo que por la comparación. Pekín está en una etapa en la que empieza a embalarse y hasta el viento va a favor. Nunca he destacado por lanzarme a la piscina con alegría -algún crack me sacó el mote de "Iceman" por algo-, pero esto pinta bien.
Y lo mejor de todo es que también me confirmaron que el inquilino de Barcelona viene para seis meses porque la patria potestad del piso de Séneca -esa maravillosa ensalada de crapulismo inconsciente, talento a raudales y descoordinación perenne- sigue perteneciéndome. Y me encanta.
servido por tintachina
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