1.- Las colas no están hechas para ti. Si hay una hilera de gente esperando en, pongamos, una taquilla, no hay ninguna ley física o humana que te obligue a ponerte el último. Es más, tu propia ley te obliga aponerte al lado del primero que espera o incluso, apartando al que están atendiendo en ese momento.
2.- Usarás uniforme a poco que puedas y te dejen. Da igual si eres un comandante retirado del ejército rojo, el tipo que corta las entradas en el metro, el encargado de abrir la puerta del mcdonalds o el mismísimo bisnieto de mao. El tema es que te vistas de verde militar, te cuelgues alguna estrellita en la pechera y/o gorro y pongas cara de que tu misión es transcendental para el futuro de China.
3.- Eres tan macho como espesos y gigantes los salivazos que seas capaz de crear. No importa cuanta "carrerilla" de mocos tengas que coger ni el terremoto que provoques con tu ruido. Estampa tu "gapo" en cualquier acera pekinesa y muestrate orgulloso ante el mundo.
(to be continued...)

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