Anoté el otro día que mi categoría móvil pekinesa había pasado del penúltimo escalafón (ciclista) al antepenúltimo (motorista). Esto no deja de ser una realidad, aunque tampoco puede llegar a considerarse una verdad como un templo. ¿Por qué?

Apunte de masculinidad: la mía es de color gris mate (por la contaminación), pero la cestita delantera modelo Verano Azul también viene de serie.
Por la fotografía dle hermoso artefacto que adjunto. ¿Es una bici? ¿Es una moto? ¿Es un avión? No, dams y caballeros, es lo que los anglosajones tienen a bien denominar una "e-bike", o sea, una bicicleta eléctrica. Se trata de un dispositivo de alta tecnología: una bicicleta al uso con una batería incorporada, que recarga su energía mediante un enchufe normal a la corriente.
El funcionamiento es igualmente simple. Uno se sube, da un par de pedales y voltea la empuñadura derecha del manillar, dónde se apoya la mano ídem. Este giro da "gas" al tema y convierte la tarea de pedalear en accesoria. Algo así como una vespino ecológica, vaya.
Al principio parece ridículo y probablemente al final también. Pero cuando uno lo prueba -y si, como es el caso, su resistencia física y su voluntad deportiva son parejas en valores negativos-, no puede dejarlo. La batería tiene una autonomía limitada, sobre unos 40 kilómetros. Más que suficiente para ir de casa al trabajo, al súper, a cenar y a saludar a Mao en Tiananmen. De velocidad debe rondar los 30 kilómetros por hora cuando uno apreta a fondo, la calle hace bajada y el viento empuja por detrás. De sobras para adelantar a bicicletas, bicicarros, triciclos, sidecares y otros vehículos extraños con los que compartes carril bici.
Una e-bike nueva y apañadita ronda los 2000 yuanes (200 euros), pero tuve la suerte que un compañero de trabajo me la cedió a cambio de una cena completa, todavía no celebrada y que a unas malas me subirá a 25 euros. Me gusta hacer negocios con él.
La batería, que no es de litio ni falta que le hace, pesa unos diez kilos y debe dejarse recargando durante toda la noche para que recupere el ímpetu.
No es necesario el uso del casco ni permiso de conducir ni tan sólo excesiva pericia en su manejo, aunque para convertirse en un verdadero Easy Rider pequinés uno debe tener arte. Yo estoy aprendiendo. Las primeras lecciones consisten en coger calles en dirección contraria y saltarse semáforos a tutiplén con cara de "yo-no-sé-nada-soy-occidental-y-no-me-entero". Luego vendrán los adelantamientos por la acera, esquivando paseantes. Más adelante, la prueba del verdadero valor del e-biker: meterse en lo que serían las Rondas de Pekín, o cualquier otra autopista de circunvalación de una gran ciudad. Pero esto es como la muerte: yo he visto a gente entrar, pero nunca nadie ha vuelto para contarlo.
PD: Miss Burka 2008, capítulo 4. Hace más de una semana que no viene por clase. Creo que nuestro amor es definitivamente imposible. Temo que el presunto hermano le haya descubierto los tejanos debajo del vestido. El alemán vuelve a respirar tranquilo.

Ets el puto amo gallo!! Quan tornis i per treure't el little worm si vols et deixo una moto de veritat!!!jejejejejejej Suposo que això no deu diferir molt del teu estimat panda!! Au recorda: "quema el asfalto, no tu alma" - Biker Boyz -!
Guillem!
No vagis de modernete que aquest artilugi ja el fa servir el Jose Oliva de Societat fa mesos!!
vigila amb els grocs.
@Kinta: saps bé que els vehicles tristos són una de les meves aficions. a Xina no podia ser menys. merci per la dita, la traduiré al mandarín i me la posaré al parafangs de darrera de la e-bike. t'ho prometo.
@Dani: el bo del josé el massa gran, un tipus que marca tendències. passiu-ho vostè bé i disfruti. i no deixi d'escriure al blog totes les novetats que estan per arribar!
"La venganza de la batería" es la saga que le sigue a la dicha de tener un aparato de esos que parece mágico! Llega un momento en que la betería dura hasta el primer semáforo. Ay, no quise ser aguafiestas, pero es la cruda realidad.
Beso
PD:lamentable el desenlace con Miss Burka, pero no desfallezcas, con una mujer nunca se sabe nada!