Siempre hay una primera vez para todo. Para hacer cosas bonitas, cosas feas y cosas innecesarias. Como la de esta mañana. Les situo: sede del BOCOG (el comité rganizador de los Juegos Olímpicos), diez menos cinco de la mañana, llega un joven periodista montado en su sempiterna e-bike. Descabalga de su montura entre unidades móviles de última generación y lujosos coches de lunetas tintadas. Sin dejarse intimidar, ata el vehículo a la reja con un doble pitón que ni el Bruce Lee en sus épocas de gloria tiene huevos a soltar.
En la recepción, dos amables mandarinas reciben al informador. "Which name and media?". El chico repasa la lista: muchos nombres en carácteres chino, los extranjeros en la última página, como escondidos. Reuters, France Press, Die Welt, Financial Times... and Ajiensa EFA. "I guess that's me". Me encanta poder trabajr cada día para un medio de nombre distinto.
Ascensor, novena planta. Antes de entrar al auditorio, me alargan la nota de prensa. En chino, pero mandarín-mandarín del de verdad, con carácteres chinos. English version? Mmmm. Detecto cara de error 404 again. "No, sorry. It's chinese". Gracias, señora, si no llega a ser por usted no me hubiera dado cuenta. Me alargan un auricular para la traducción simultánea: la rueda de prensa es exclusivamente en chino. Guay: los datos macroeconómicos de la capital del mundo durante este verano están solo en mandarin.
Los periodistas occidentales protestan levemente, pues saben que sus quejas no servirán para nada. Todos miran -miramos- al hombre más deseado de Pekín. ¿Quien es? Un gran tipo, tan grande que no cabe por la puerta. Es irlandés, creo, y se trata de la persona que más marrones por metro cuadrado y segundo se come en todo Pekín: el único tipo de la organización de los Juegos Olímpicos que coge el teléfono a la prensa extranjera. El único tipo que ha trabajado previamente con prensa y televisiones occidentales. El huombre que tuvo que ser contratado de urgencia por Pekín cuando se dieron cuenta que el departamento de comunicación no se comunicaba nada. Un superhéroe: un día me contó que sólo llevaba algo más de medio año y ya tenía amigos como de 200 países distintos.
El irlandés errante nos miró con ojos que mezclaban la lástima, la perplejidad y una pizca de "ya lo sé, pero los chinos son así". Le queda medio año más de drama, pero alguna vez ya ha insinuado que a partir de septiembre le vamos a encontrar en el departamento de prensa de las playas de las islas Seychelles.