La principal diferencia entre la China de hace unos años y la de ahora es que antes los occidentales que venían eran unos 'losers', y ahora sólo llegan 'wannabes'
Esta frase es de uno de los más viejos del lugar, quizás no por edad pero si por experiencia. Fue pronunciada sin pasión, con la frialdad y certeza que un cirujano hábil aplicaría en un tumor. Ras, ras. Luego siguió la disquisición por otros derroteros. Yo, sin embargo, resté perplejo ante el mejor filete que me he comido en Pekín -créanme que no es fácil encontrar un filete bueno en estas latitudes, y menos dejarlo enfriar mientras piensas.
Es posible que los conceptos 'loser' y 'wannabe' sean incomprensibles para parte de la audiencia. Forman parte de ese dialecto lamentable que utilizan (utilizamos) la gente que se maneja en más de un idioma a la vez. Se trata de mezclar palabras y cometer errores de bulto en cualquier aspecto gramático-léxico-sintáctico que se antoje. A mi me acostumbraba a pasar con el catalán y el castellano, y ahora se ha añadido el inglés. El chino, por suerte, todavía no ha penetrado suficiente en mi cerebro de gruyère.
La cuestión es que la frase contiene una verdad incómoda. Antes, hace años, a China sólo venían aquellos que querían huir, gente que buscaba espacio, empezar de nuevo, irse lejos de dónde estaba, daba igual dónde: los mal llamados 'losers', perdedores.
Ahora, en cambio, China está de moda. Desde hace unos años acá aterrizan tiburones, gente con hambre, que quiere triunfar, que busca la gloria: los 'wannabes', literalmente "want to be" (quiero ser).
El matiz no es baladí. Quienes llevan años y vinieron pensando en irse están viendo que el mundo del que se marcharon les persigue. Los hijos de Mao han entrado inexorablemente en la rueda del mundo occidental. Ahora HAY QUE estar aquí.
Los más viejos del lugar me aseguraron, no sé si por tranquilidad o por pena, que yo no era un 'wannabe' o, al menos, no uno muy típico. Me calmé sólo un poco. También confesaron que más de uno está montando su propio plan de fuga del país, emulando a Steve McQueen y amigos en "La gran evasión". Me quedé lívido: cada vez más perseguidos y con menos espacio, el destino ideal para los 'losers' ahora puede ser Corea del Norte. Apoteósico. Casi dan ganas de seguirles.

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