La falta de tiempo quizás es la peor de las excusas. Pero, en esta ocasión y sin que sirva de precedente, es la única. Créanme que no es fácil pasear por Beijing a dos tipos a los que consideras amigos y salir indemne. No es el estilo de la casa entrar en detalles, pero baste decir que el ritmo es agotador. Los muchachos llegaron con las pilas cargadas y encuentro pocos respiros para atender el chiringuito coctelero. Confío que me entiendan y se apiaden de mí.
Ahora mismo escribo esta entrada en un estado razonablemente ebrio. Me escapé a hurtadillas del antro infecto en que algún descerebrado (no miro a nadie) había decidido lanzar la noche del martes. Tecleo a oscuras y con evidentes problemas. No me tengan en cuenta faltas de ortografía y dislexias varias. En fin.
Entre medias, me dio tiempo de visitar Shanghai (enorme ciudad) y Suxhou (no pierdan el tiempo jamás en ese lugar) y regresar a Beijing. Faltan 23 días para los Juegos Olímpicos y yo con lo puesto. A causa de la visita de estos individuos a los que -insisto- considero amigos, no tengo más remedio que repetir rutas turísticas a mansalva. Tiananmen, mercado de los escorpiones que se comen, mercado de las falsificaciones que se compran, Palacio de Verano y, oh sorpresa, a escalar de nuevo la puñetera Gran Muralla.
¿Cosas positivas? Ellos. Con todo lo que comporta: sus enormes virtudes y sus olvidados defectos. ¿Perdón? No, no, no es error. No hay nada como reencontrar a amigos para recordar sus fallos. Tal vez sea mi carácter, excesivamente pesimista e idolatrador de las distancias. Echaba de menos a mis amigos. Mucho. Y una vez los tengo aquí, no puedo dejar de caer en sus insignificantes tachas. Olvidé que las tenían y el golpe de realidad es jodido: tus amigos son tan imperfectos como tu. Mierda.
"Siempre he sospechado que la amistad está sobrevalorada. Como los estudios universitarios, la muerta o las pollas largas". David Trueba, maestro, empieza así la novela definitiva. "Los seres humanos elevamos ciertos tópicos a las alturas para esquivar la poca importancia de nuestras vidas". Vaya. La segunda en la frente. Tanto mitificar Barcelona para darte cuenta que sigue siendo imperfecta. ¿O quizás sería mejor decir "deliciosamente imperfecta"? No sé. Estoy borracho y tengo sueño. Quería escribir que echo de menos la versión idealizada de mis amigos, pero que me encanta reirme con la modalidad imperfecta de ellos que aterrizó en Beijing. Y cuando se vayan, les diré adiós con el corazón en un puño. Malditos hijosdemordor, qué grandes son.
5 comentarios
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados

buen sueño¡¡¡
jujujujuju!
espero que disfruteu tots plegats de la visita! (per cert...de qui?)
Molt bo lo del David Trueba (per cert: deu ser un altre que la te petita)
Disculpa mi sinceridad y espontaneidad, Guillem, pero no deberías renegar de lo que tienes. Y no me refiero a tus amistades, sino a aquello de "no tengo más remedio que repetir rutas turísticas a mansalva. Tiananmen, mercado de los escorpiones que se comen, mercado de las falsificaciones que se compran, Palacio de Verano y, oh sorpresa, a escalar de nuevo la puñetera Gran Muralla."
Muchos desearían tener esa posibilidad aunque una sola vez en la vida.
Otros, que también estaremos por allí en un par de semanas, ni siquiera podremos ver muchas de esos íconos de cerca...
Cordiales saludos!
Bueno Guillem, aunque comprendo lo que dice Daniel, voy a romper una lanza a tu favor (qué guay es esa frase), que es verdad que cansa ver 700 veces lo mismo y los turistas con sus fotos y las colas y las aglomeraciones y tal. Yo personalmente avisé de que quien quisiera venir que lo hiciera pronto porque me iba a ir cansando y los iba a mandar solos (al final sólo les dio tiempo a dos visitas, eso por esperarse). A pasarlo bien con los colegas!
@angel: fuiste muy rápido y todavía andaba por aquí. gracias por los buenos deseos.
@Almo: han vingut dos especimens que coneixes bé, Mr. Fontelles y Mr. Vicente, que sho estan gaudint molt. I Trueba és el més gran, en tots els sentits, no ho dubtis.
@Daniel: apreciable apreciación. quizás me queje por vicio, es cierto. Sin embargo, el hastío de las fotos turísticas de Pekín tiene su razón de ser: el Pekín que se esconde en el trastero es mucho más divertido, y no menos fotogénico. Sé que tienes poco tiempo, pero confío que me dé tiempo a demostrártelo.
@pillary: no rompas nada, que luego hay que pagarlo todo. Tus visitan tuvieron que darse prisa. Las aglomeraciones en el país más poblado del mundo son épicas, aunque personalmente reitero el odio a la fotografía momentística.