Drama de proporciones lácticas
Shijiazhuang. Quédense con el nombre, porque a mi me ha costado. Hoy tocaba visita fugaz a esta ciudad, situada a unos 300 kilómetros al suroeste de Pekín. Este rinconcito de mundo -más de ocho millones de habitantes- lleva más de una semana centrando la atención en China.
Acostumbra a pasar que siempre se recuerda al primero, y eso fue lo que le sucedió a Shijiazhuang, que fue la ciudad dónde estalló el escándalo de la leche infantil en polvo adulterada, con la marca Sanlu comiéndose el marrón. Luego han venido más ciudades, más marcas y más contaminaciones: leche líquida, yogures, pero la capital oficial del follón es Shijiazhuang.
Así que, corto y perezoso, he montado en un bonito tren a mi destino, con todo el equipo adyacente de enviado especial: ya saben, cámara de porno doméstico y tal. El paisaje era bonito hasta que me he quedado dormido, así que detalles panorámicos, poquitos. Me ahorro las explicaciones con la burda técnica de incluir la pieza redactada, pero llevo días durmiendo poco y mal.
Sobre la contaminación de la leche, queda poco más que decir. La vergüenza es patente entre todos los hijos de Mao y los hijos de otros. Tengo la suerte de (casi) no tomar leche desde hace años, a pesar de los problemas paterno-filiales que la negativa creó en su momento, pero con el yogur me han tocado la fibra sensible. Una de mis aficiones en China es la garrafa de yogur líquido, versión dos litros, excelente contrarrestador de excesos estomacales. A estas alturas debo tener los intestinos y riñones forrados de plástico. En fin.
Sin embargo, adulterar la leche infantil con productos tóxicos es de hijodeputa, así con todas las letras. Ocurrió antes con la gripe aviar, con juguetes contaminados de plomo y con decenas de casos más y lo peor es que sabes que volverá a pasar.
- Y de regalo, un pack de productos lácticos "made in China". ¿Hace un 'capuccino' en el Starbucks? Total, el café ya es infame de por sí...![]()
CHINA-INTOXICACIÓN (crónica)
Shijiazhuang intenta recuperar la normalidad con el retorno de los últimos lotes adulteradosLos habitantes de esta ciudad de más de ocho millones de habitantes, a 280 kilómetros de Pekín, están poco acostumbrados a recibir visitas de occidentales. Por eso, cuando uno se sube al primer taxi y simplemente pronuncia la palabra 'Sanlu', el conductor se limita a sonreír y, cuando se le pregunta, responde lacónico: 'Sí, hay algunos problemas con la leche'.
La planta del grupo Sanlu, empresa china pero con un 43 por ciento de capital neozelandés, se encuentra en pleno centro de la ciudad y el trajín de personas entrando y saliendo es constante. Según los datos oficiales, la industria ya ha recuperado casi la totalidad de las 8.910 toneladas de leche materna en polvo contaminada, pero los clientes continúan acercándose a la fábrica para devolver cajas de leche líquida y de otros productos lácteos.
Bien organizados, en una mesa de madera junto a la puerta de la fábrica, empleados de Sanlu toman los datos y les devuelven el importe de la compra. En el patio de la planta, los trabajadores se afanan en apilar y clasificar los lotes sospechosos y cargarlos en camiones. Todo este proceso se lleva a cabo bajo un sol de justicia y, lo más sorprendente teniendo en cuenta la tradicional restricción comunicativa china, sin poner pegas a los medios de comunicación. Tras anotar los datos en un papel y comprobar la identidad, Sanlu abre todos los rincones de la planta para que el periodista puede comprobar la transparencia del proceso.
Este hecho contrasta con la ocultación del escándalo por parte de las autoridades chinas, que sólo lo hicieron público después de los Juegos Olímpicos y de contabilizar la muerte de cuatro bebés. En los alrededores de la planta, la presencia de agentes del orden es notoria y los consumidores prefieren pasar desapercibidos.
Sólo una abuela, con un par de paquetes de leche infantil en polvo, rompe el silencio cuando abronca a los empleados y señala a su nieto, que el marido aguanta en brazos. 'La leche lo ha enfermado', asegura Jin, mientras los empleados intentan apaciguarla y un policía se coloca disimuladamente delante del objetivo de la cámara. Este bebé sonríe, pero se calcula que en la provincia de Hebei están ingresados 6.000 de los cerca de 13.000 niños hospitalizados por la melamina, un compuesto plástico que da mayor consistencia a los líquidos y, al ser rico en nitrógeno, puede engañar a los detectores del nivel de proteínas.
Así, se calcula que más del 20 por ciento de la leche infantil china está mezclada con esta sustancia, entre ellos Sanlu y Yili, patrocinadora de los Juegos Olímpicos de Pekín, y otras 20 firmas lácteas. Hasta hace escasos días, Sanlu era considerada un 'modelo de producción' por autoridades y medios de comunicación chinos, por lo que estaba exenta de pasar controles de calidad. La presidenta y directora general de la compañía, Tian Wenhua, y el alcalde de Shijiazhuang, Ji Chuntang, ya fueron destituidos de sus cargos, y hoy también ha dimitido el máximo responsable nacional de Seguridad Alimentaria, Li Changjiang.
El escándalo se produce después de que en 2007 Pekín prometiera tolerancia cero y controles de seguridad máximos en sus productos, a raíz de la oleada de casos de alimentos y medicinas contaminados tanto en el mercado nacional como en exportaciones al extranjero.
La leche de vaca es un producto poco consumido en China y Pekín inició hace menos de una década una fuerte campaña para promocionar el producto entre sus ciudadanos, por lo que todavía está por ver la repercusión que tendrá el escándalo entre la población.
De hecho, no son pocas las ocasiones en las que la leche se usa como regalo especial para familiares y amigos y es embarcada como equipaje en vuelos comerciales o viajes de largo recorrido en tren. Si se tiene en cuenta este dato, la esperanza para los productores lácteos chinos sigue viva: el tren de vuelta de Shijiazhuang a Pekín llevaba varias cajas de leche, adornadas con lazos y los mejores deseos.

Papatxi dijo
Avui, 24 de setembre, (Diada de la Merçe), fas 24 anys.
MOLTES FELIÇITATS !!!!
24 Septiembre 2008 | 11:43 AM